Armamento:
Tenia que ir a hacer algunos trámites a Jesús Maria, así que aproveche para pasar por el centro de Lima y buscar algunas cosas que necesitaba comprar. Iba yo leyendo mi libro de C, cuando hago una pausa porque ya estaba llegando al lugar y un señor que se sentó a mi costado me dice: ¿usted sabe un poco de inglés?, respondo: si, continúa: ¿me podría decir como se pronuncia esto?, y empieza a escribir algo, cuando termino de escribir, puede leer: «we are fucked», amablemente le explique rápidamente como se pronunciaba, el señor hizo sus anotaciones, y luego me preguntó: ¿y qué significa?, le explique el tan esperanzador significado.
Llegue al centro y compre la pila para el BIOS de jane, algo
de lo que escribiré luego, necesitaba comprar una antena para reemplazar
una que se ha roto y pregunto ¿donde puedo conseguir una antena igual o
parecida?, me dicen: en paruro. Hasta donde recuerdo he ido alguna vez,
antes de hoy obviamente, allá, así que mas o menos me ubicaba, entonces
partí rumbo a tan connotado emporio
avanzando por las calles de la ciudad pude ver como la municipalidad es la
única que no respeta sus propias ordenanzas al poner fotografías a color
en las calles del centro, cuando existe una ordenanza que dice que los avisos
y carteles de los negocios deben ser en tonos «serios» (léase negro sobre
blanco o negro sobre fondo de madera).
Llegue a cierto punto en donde no recordaba muy bien la ruta, por lo que me decidí tomar otra vía alterna y seguir avanzando, me pase algunas cuadras, retorne y encontré la calle a donde iba, entonces empezó mi búsqueda tienda por tienda, entre ruidos tropicales, olores a chifa, luces multicolores, tiendas que parecían discotecas, instrumentos musicales, miles de chips y piezas de hardware de las cuales no se su uso y propósito pero pienso que servirán para hacer cosas útiles, celulares con línea al paso, pistas inundadas entre otros componentes del collage urbano de esta parte de la ciudad. Empiezo a preguntar por la antena y no tengo éxito, una señora me dice: «más allá, buscando» ante mi ridícula pregunta de donde podría encontrar este tipo de antenas, sigo su consejo y continuo buscando, llego al final de la calle y la cosa se empieza a poner de un tono hogareño, así que intuí que no debía seguir avanzando y debía cruzar al frente para seguir buscando; un policía me mira intrigando por lo que llevaba en mi mano y con lo que hacia movimientos raros, si, era la antena rota, ¡vaya arma de tanto peligro que llevaba en mis manos!.
Ingrese a una de las «galerías» que son en realidad un espacio grande dividido en cuantas partes sea posible para albergar a la mayor cantidad de puestos, veo algunas antenas, tomo una y verifico, felizmente era bastante parecida por lo que doy gracias a los dioses y pregunto el precio y me dispongo a pagar. Salgo raudamente, ubico uno de estos autos llamados «colectivos», autos antiguos que ocupan media cuadra y en donde viajan 4 personas además del chofer, subo en el único lugar disponible, me percato que milagrosamente éste tiene el cinturón de seguridad funcional, por lo que me dispongo a usarlo, algunas personas me miran extrañamente, como su estuviese haciendo algo fuera de lo común. El chofer, un auténtico representante chalaco, inicia el auto e ingresamos por calles de las cuales no se el nombre ni la ubicación, una persona cruza la pista cuando el auto nuestro está en marcha, el chofer le dice «cuidado señor», parece que este método funciona a pesar del ruido y el señor que se encontraba a 10 metros, pudo escuchar la preventiva alerta.
Continuamos el recorrido, en el que podemos ver a una señorita. policía encerrada en un auto, del cual sus amables y ebrios ocupantes han salido e intentan ingresar para continuar su rumbo ..., el público observa animadamente la escena policial, entendí porque dicen que el peruano tiene mucha imaginación. Pasamos cerca de un camión del servicio de limpieza, el chofer del auto hace gala y se enorgullece de haber cambiado la dirección de la palanca de una unidad similar anteriormente y que el contenido que este camión llevaba haya caído al piso. Esto fue el detonante que me hizo arrepentir de dar el monto de pasaje a este subrepresentante de la raza humana (me pregunto si realmente lo es) para seguir fomentando su «viveza criolla» y las cómplices risas de sus congéneres. Felizmente que baje en pocos minutos y tome el bus que me dejaría en casa, sin mayor problema que alguno de los más variopintos pobladores que he visto. Olvide mencionar que todo esto amenizado por el calor, el cual invitó al brote de los mas intensos y aromáticos olores.
Si el Perú es super, como dice cierto eslogan, creo que lima es la S.