En diversos momentos mientras viajaba, esperaba por algo o simplemente había logrado encontrar un tiempo de pausa, he elucumbrado infinidad de «posts» acerca de la situación social de nuestro país, que, como en cada elección se «reaviva» y todos intentan resolverlas; aunque cerca del 80% de estas «soluciones» propuestas son pura y simple demagogia. Lamentablemente el tiempo es un claro enemigo de mis intenciones de escribir acerca de mi modesta interpretación de las cosas, algunas de ellas ya he compartido con amigos en persona.
Hoy logré robarme unos minutos para leer un poco la larga lista de cosas (¿no técnicas?) que tengo pendiente y he encontrado algunas cosas interesantes que quería compartir y que van, precisamente, por el mismo camino de mi interpretación.
Alvaro Vargas Llosa resume parte en parte lo que ocurre en nuestro país, y que ha sido confirmada por los recientes resultados.
La fractura étnica encierra una estafa ideológica. Cualquiera que haya viajado por los Andes comprende que los indios y mestizos desean ser propietarios, comerciar, cooperar pacíficamente y, sí, practicar sus muchas y ricas costumbres—como cualquier otro pueblo. No desean un caudillo autoritario que expropie cada aspecto de sus vidas en nombre de la liberación. Pero el “indigenismo”, ideología fraudulenta cuyas raíces residen en decrépitas utopías sociales europeas, ha manipulado astutamente a personas que sienten una justificada frustración con una democracia liberal que no ha traído beneficios inmediatos. Por tanto, caudillos como Humala se han convertido en poderosos símbolos sociales.
También recomiendo esta publicación de Carlos Ball acerca de la burocracia y la demagogia política. Espero, en tanto alguien invente los escáneres de mente y ahora que tengo la iBook de vuelta, plasmar esas ideas en texto escrito. Mientras tanto quiero agradecer a los ciudadanos que eligieron la democracia por encima del egoismo personal, dentro de los que, inesperadamente y seguro para alegría de mi abuelo (quien debe estar celebrando junto a su gran amigo LAS), me incluyo. Quién lo diria.